Los Vignerons
La Comunidad Valenciana vive un momento curioso en su historia vitivinícola. Mientras las grandes Denominaciones de Origen de València, Alicante y Utiel-Requena continúan apostando por variedades internacionales y vinos tecnificados, un grupo creciente de viticultores está haciendo exactamente el contrario: recuperar variedades autóctonas valencianas casi perdidas (Mandó, Arcos, Verdil, Forcallà, Tortosí), trabajando en agricultura ecológica y biodinámica sin químicos de síntesis, y elaborando vinos naturales sin sulfitos ni aditivos. No son muchos. Y no todos los vinos naturales son buenos vinos. Pero los que lo hacen bien — con años de oficio, viñas sanas y mucha paciencia — están consiguiendo algo difícil: vinos que hablan del territorio sin filtros. Literalmente.
Un vigneron no es solo un viticultor ni solo un enólogo: es la persona que trabaja la viña y elabora el vino. Cuida cada cepa, decide el momento de la vendimia, controla las fermentaciones. Es el autor del vino, no un técnico que compra uva ni un enólogo contratado para "arreglar" el mosto.




















Esta figura — muy habitual en Francia e Italia — ha sido tradicionalmente minoritaria en España, donde el modelo dominante ha sido el de cooperativas o grandes bodegas que compran uva a viticultores. Pero en el mundo del vino natural valenciano, el vigneron es imprescindible. ¿Por qué? Porque sin la posibilidad de corregir errores con aditivos, tienes que conocer tu viña al milímetro. Tienes que saber leer cada cosecha, entender cómo evoluciona cada depósito, anticipar problemas antes de que aparezcan.
Muchos de estos vignerons elaboran auténticos vinos de garaje: producciones pequeñas, artesanales, hechos en espacios que a menudo se quedarían cortos si los llamáramos "bodegas". El control que exige el vino natural solo es posible con el volumen que una persona puede asumir realmente. Cuando un proyecto crece demasiado rápido, algo se pierde por el camino. Por eso los mejores vinos naturales de la Comunidad Valenciana vienen de producciones limitadas. No porque no puedan hacer más, sino porque hacerlo bien exige este ritmo pausado, esta atención personalizada a cada partida de uva.
Este es el ritmo del vigneron: lento, honrado y sin atajos.
Que es un vigneron y porque es diferente




