Bonicaire

Embolicaire — La tinta valenciana que desapareció porque no subía bastante grados

Uva Tinta | Comunidad Valenciana | En Recuperación

Descripción de la uva

La Bonicaire es una variedad tinta autóctona del sur de València y el norte de Alicante que sufrió uno de los destinos más injustos de la viticultura valenciana: la abandonaron no para que fuera mala, sino porque en la economía del vino a granel del siglo XX, el grado alcohólico era la única medida de valor. La Bonicaire no tenía bastante, y a los viticultores no se la pagaban bien. Durante décadas sobrevivió en cepos viejos de fincas familiares y en algunos rincones de Castelló donde nadie había tenido prisa para arrancarla. Cuando los viticultores naturales la encontraron, descubrieron el que el mercado industrial había ignorado sistemáticamente: aromas *balsàmiques intensas, fruta roja viva, una frescura natural y una elegancia ligera que en manos de mínima intervención produce vinos de una personalidad inconfundible.

SABIES QUE...?

La Bonicaire es conocida como Embolicaire en buena parte del País Valenciano — un nombre que describe perfectamente su comportamiento en el campo: los sarmientos se envuelven con los racimos, cosa que dificulta la vendimia y fue durante mucho tiempo un motivo adicional para no quererla. El TERMCAT y la legislación vitícola valenciana la registran como variedad diferente al Trepat catalán, a pesar de que durante años se asumió que eran la misma. La tradición oral la ubica como uva de complemento en la cultura vitivinícola valenciana, pero su "escaso potencial" impidió que nadie se plantease vinificarla en monovarietal hasta hace muy poco. Slow Food València la ha incluido en su catálogo de productos locales a preservar. En la comarca de Useras (Castelló), cepas de Bonicaire de 80 años estuvieron a punto de desaparecer hasta que Vicent Flors decidió recuperarlas y hacer un monovarietal en producción muy reducida. En Ontinyent, Toni Beneito hace lo mismo con viñedos de más de 60 años, con 18 meses de crianza en foudre — un vino que ha cambiado radicalmente la percepción de la variedad.

Características de la uva

Aromas — Hierbas balsámicas (hinojo, tomillo), fruta roja viva (cereza, fresa), notas confitadas, pimienta negra discreta

Sabor — Fresco y armonioso, entrada ligera, acidez presente y limpia, final elegante con ligero tono amargo

Cuerpo — Ligero a medio · Textura fina, poco grasa · Refrescante y versátil

Alcohol — 11,5–13% · Graduación natural moderada · No tiende a la sobremaduración

Vendimia — Temprana · Envero y maduración precoces · Septiembre

Tipo — Tinta tranquila · Excelente en monvarietal natural · Potencial en rosados y macerados ligeros

Origen genético — Vitis vinifera autóctona del sur de València y norte de Alicante · Variedad diferenciada de la Embolicaire/Taladrado catalán por legislación vitícola y especialistas

Resistencia — Poco sensible al mildiu y el oídio · Bastante resistente a la sequía · No afectada por enfermedades de la madera excepto la yesca

Sensibilidad — Sensible a la botritis · Sensible a los ácaros · Sarmientos envuelven los racimos, dificulta la vendimia

Uva — Media, compacto, homogéneo en medida pero no en coloración · Pedúnculo largo y lignificado · Hombros marcados

Baya — Medida media, forma esférica tendiendo a ovoide · Piel gruesa · Color negro oscuro violáceo con mucha prurina

Ciclo — Brotación de media estación · Envero y maduración precoces

Vigor — Elevado · Abundante ramificación · Puerto erecto · Producción baja por grado alcohólico moderado

CULTIVO DEL VIÑEDO

La Bonicaire es una variedad agradable de trabajar siempre que se aceptan sus condiciones: producción baja, grado moderado y vendimia que exige paciencia por desenredar los sarmientos de los racimos. Las fincas donde ha sobrevivido — principalmente en cepos viejos de la comarca de Useras, la Vall d'Albaida, l'Alcoià y el Comtat — preservan un material genético de un valor incalculable que las viñas jóvenes no pueden replicar.

Su resistencia natural al mildiu y el oídio la hace especialmente adecuada para la viticultura ecológica y biodinámica, donde las variedades sensibles exigen tratamientos preventivos constantes. La botritis es su punto débil, sobre todo en años húmedos, y la densidad de la uva hace necesaria una aclaración esmerada para garantizar ventilación. La vendimia manual es imprescindible — no por lujo, sino por la propia estructura de la planta.

La vinificación natural — fermentación espontánea, maceración controlada para respetar la frescura, sin sulfitos o con adiciones mínimas — es el formato que mejor revela su carácter: balsámico, ligero y limpio. El que durante décadas se consideró un defecto —la falta de grado— es precisamente el que hoy la hace valiosa en un mercado que busca vinos frescos, de baja graduación y con personalidad territorial.