Nos vemos en la 4ª Feria de Vinos Naturales de Pego · 1 de Mayo · Plaça del Convent
Forcallada
Forcallà — La tinta de uva gigante que se asemejaba demasiado a la debilidad y que ahora resulta ser una virtud
Uva Tinta | Comunidad Valenciana | Murcia | Castilla-La Mancha | En Recuperación
Descripción de la uva
La Forcallada es una variedad tinta autóctona del levante peninsular que acumuló todas las calidades que el siglo XX no quería: racimos enormes y ramificados — su nombre hace referencia directa a esa forma ahorquillada, con alones que se abren como una horca —, maduración muy tardía, sensibilidad al mildiu y a la botritis, poca intensidad de color y bajo grado alcohólico. La industria del vino a granel la consideró irrelevante y la fue abandonando hasta dejarla con menos de 600 hectáreas en toda España. Lo que nadie supo ver es que el perfil que la hacía "mala" para el vino convencional es exactamente el que la hace excelente para el vino natural: color discreto, taninos pulidos, acidez moderada, aromas de fruta roja y flores, frescura. En manos de viticultores que no necesitan corregir ni forzar, la Forcallada produce vinos de una elegancia ligera y un carácter genuinamente mediterráneo que ninguna variedad internacional puede imitar.
Su supervivencia no se debe a ninguna denominación ni a ningún plan de recuperación oficial. Se la debe a los viticultores de L'Horta Sud, el Camp de Túria y la Vall d'Albaida que la mantuvieron como variedad de autoconsumo cuando el mercado la ignoraba. No sobrevivió en los grandes viñedos comerciales — sobrevivió en los márgenes, en las parcelas viejas, en las cepas sin nombre que nadie se molestó en arrancar. El COMAV de la UPV la tiene hoy catalogada y conservada en su banco de germoplasma, lo que da respaldo científico a lo que esos viticultores preservaron por instinto. La Forcallada es una variedad que llegó tarde a su propio reconocimiento. Dentro de diez años, los productores que ya trabajan con ella serán los que habrán llegado a tiempo.
¿SABIAS QUE...?
Los análisis de ADN realizados en 2018 confirmaron que la Forcallada es el resultado de un cruce natural entre la Hebén y una variedad parental aún sin identificar — el mismo progenitor documentado en la Verdil y en otras variedades valencianas, lo que sugiere una familia genética propia del levante mediterráneo de una antigüedad considerable. El proyecto de recuperación de variedades de la DOP Alicante documentó errores de nomenclatura entre la Forcallada y la Arcos en algunas viñas viejas mixtas, donde ambas variedades convivían bajo nombres intercambiados. Décadas de confusión de identidad en el campo.
En algunas comarcas del interior valenciano se llamó "Forcallada" a más de una variedad distinta, lo que durante décadas contaminó los datos estadísticos y dificultó su estudio. El número real de superficie auténtica es probablemente menor incluso que las cifras oficiales. La Forcallada tenía 535 hectáreas en España en 2016, pero la tendencia es de caída continuada desde el año 2000, cuando había cinco veces más. Una variedad que desaparece más deprisa de lo que se recupera. Convivió históricamente en viñas mixtas con Monastrell en la misma comarca alicantina donde nació el Fondillón, lo que sugiere que pudo haber entrado en algunos de esos vinos históricos sin que nadie lo documentara. Una presencia anónima en la historia del vino valenciano.
Rafael Cambra elabora "La Forcallà de Antonia" — 100% Forcallada de viñas de 50 años en Fontanars dels Alforins en agricultura ecológica — que ha obtenido hasta 96 puntos Parker, demostrando que la variedad no necesitaba mejorar, sino un viticultor que creyera en ella.
Características de la uva
Aromas — Fruta roja fresca (cereza, fresa, frambuesa), notas florales, toque cítrico, hierbas frescas, ligera balsámica
Sabor — Ligero y fluido, taninos suaves y pulidos, acidez moderada, final fresco y persistente · Versátil en rosados y tintos jóvenes
Cuerpo — Ligero a medio · Poca intensidad de color · Textura fina y elegante
Alcohol — 12–13,5% · Graduación natural moderada · Tendencia baja a la sobremaduración · Una de las pocas variedades mediterráneas que no necesita vendimia de urgencia para conservar la acidez
Vendimia — Muy tardía · Maduración de las más tardías de la zona · Ciclo largo
Tipo — Tinta tranquila · Excelente en rosados de alta personalidad · Monovarietal tinto de cepas viejas · Gran potencial en maceraciones cortas y vinos sin sulfitos añadidos
Origen genético — Hebén x variedad parental desconocida · Cruce natural confirmado por ADN 2018 · Posible familia genética compartida con la Verdil y otras variedades valencianas
Resistencia — Buena resistencia al estrés hídrico · Tolerante a la sequía · El racimo grande y poco compacto favorece la ventilación natural y reduce el riesgo de podredumbre cuando el manejo es correcto
Sensibilidad — Muy sensible al mildiu y la botritis · La maduración muy tardía complica la gestión en años húmedos · Exige viticultura preventiva y atenta, especialmente en floración y envero
Racimo — Muy grande, ramificado, algunos bífidos, hombros muy marcados · Poco compacto · Pedúnculo largo sin lignificar o con lignificación corta
Baya — Tamaño medio · Piel fina · Color verde intenso antes del envero, pasa a rojo violeta oscuro pero poco homogéneo
Ciclo — Brotación y maduración muy tardías · Uno de los ciclos más largos del levante
Vigor — Elevado · Porte vertical · Mucha ramificación · Producción abundante pero de poco color y grado · En viticultura natural se recomienda poda severa y aclareo de racimos para concentrar y equilibrar la planta
CULTIVO DE LA VIÑA
La Forcallada es una variedad que exige paciencia y confianza. El racimo grande y poco compacto — que durante décadas se consideró un inconveniente — es en realidad una ventaja para la viticultura natural: la buena ventilación natural reduce el riesgo de podredumbre en un racimo que por su tamaño podría ser vulnerable. La sensibilidad al mildiu es el reto principal y hace necesario un manejo preventivo constante con preparados biodinámicos, especialmente en primaveras húmedas.
La maduración muy tardía es una decisión estratégica, no un defecto: en un contexto de cambio climático con veranos cada vez más calurosos, las variedades de ciclo largo que maduran tarde preservan la acidez natural que los vinos sin correctores necesitan. En Fontanars dels Alforins y las tierras del interior valenciano y alicantino, cepas de 50 años de Forcallada que nadie quiso arrancar producen hoy algunos de los vinos de mayor fineza de la comarca.
El vigor elevado y la tendencia a la ramificación exigen una poda severa y un aclareo de racimos riguroso si se quiere equilibrar la planta y concentrar la calidad. En viñas viejas conducidas en vaso tradicional, la propia edad de la cepa regula de forma natural la producción y hace innecesaria gran parte de esa intervención — otro argumento a favor de no haber arrancado lo que el mercado descartó.
La vinificación natural — fermentación espontánea, maceración corta para preservar la frescura en rosados o larga y respetuosa en tintos, sin sulfitos o con adiciones mínimas — es el formato que mejor revela su elegancia discreta. Lo que durante décadas se veía como una carencia es ahora su mayor atractivo: ligereza, frescura y un carácter mediterráneo que se expresa sin imponerse.


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